Vas al banco a pedir un préstamo. El banco A te ofrece una Tasa de Interés Anual del 14%. El banco B te ofrece una Tasa del 18%.

La lógica dice que el Banco A es mejor. Pero la lógica se equivoca si no revisas el Costo Anual Total (CAT).

La Trampa de la Tasa de Interés

La Tasa de Interés Nominal es solo el “precio de alquiler” del dinero. Es el anzuelo del marketing. Pero cuando pides un préstamo o sacas una tarjeta, el banco te cobra muchas otras cosas que no están incluidas en esa tasa:

  • Comisión por desembolso o apertura.
  • Seguros de vida obligatorios.
  • Seguros de desempleo.
  • Gastos de cierre y honorarios legales.

¿Qué es el CAT?

El CAT (Costo Anual Total) es una medida estandarizada que suma la tasa de interés más todas esas comisiones ocultas y seguros, y te lo presenta como un solo porcentaje anual.

Es el precio real y verdadero que vas a pagar.

El ejemplo que cambia todo

  • Banco A: Tasa 14% + 3% comisión apertura + Seguro de vida caro = CAT 22%
  • Banco B: Tasa 18% + 0% comisiones + Seguro de vida barato = CAT 19%

A pesar de que el Banco A te vendió un préstamo “más barato” en su letrero luminoso, terminarás pagando mucho más dinero de tu bolsillo que con el Banco B.

Regla de Oro

Nunca, jamás firmes un contrato financiero basándote en la Tasa Nominal. En la mayoría de los países de Latinoamérica, los bancos están obligados por ley a poner el CAT en sus contratos, aunque suelen esconderlo en letra pequeña. Busca el CAT. Ese es el único número que importa para comparar.